“Aprendí a callarme para que me quisieran”
A los cuarenta y siete años empecé a averiguar qué me gustaba, cómo quería vivir, qué estaba dispuesta a aceptar. Parecían preguntas sencillas, pero enseguida se interponía otra: qué iba a pensar alguien de mi respuesta
Cómo cuenta esta noticia el medio
“Aprendí a callarme para que me quisieran”
A los cuarenta y siete años empecé a averiguar qué me gustaba, cómo quería vivir, qué estaba dispuesta a aceptar. Parecían preguntas sencillas, pero enseguida se interponía otra: qué iba a pensar alguien de mi respuesta


